Inspirado en "Les Fleurs du Mal"-Charles Baudelaire
“¿Y cómo hacer?” se preguntaba el queridísimo Borges, entre breñales metafísicos y esbozos de historias de la eternidad, mas no supo que esa era la pregunta que escapaba a toda clase de indagación, yo tuve que concluir, como el modesto Cortázar en que “…es una relación ontologizante”
Son aporías de tiempos diáfanos, éste se consume en estudiar ratas intangibles. Había pensado, sin embargo, en una solución pragmática: ¿será el asunto análogo a la escalera?
…En cada uno de los peldaños, podemos ser víctimas - o artífices – de vacíos emocionales, sinestesias artificiales, cataclismos universales, alienaciones colegiales o bien, piernas fracturadas y labios ensangrentados; no hay, desafortunadamente, ningún heroísmo en ello; nos mostramos impertérritos ante la experiencia del coito con lo mundano:
- Los pinos enraízan en la inmundicia de la tierra durante el resto de su vida, ¿somos distintos de alguna manera?
O bien puede ser todo un engaño, una ingenua apertura de niño de catorce años, con idiotas palabras de Bécquer escritas en su frente.
- Me invade sin siquiera mover un dedo
- “Tas a verga, hombre” (Dalton, 1975)
Hermosos preceptos con vida propia o meros subterfugios resultantes de transformaciones químicas… ¿Caprichos o realidades? ¿reminiscencias de moralidades arcaicas o voliciones honestas? ¿víctima o verdugo? ¿duda o duda de la duda? ¿Subjetividad o nada?
El propósito será entonces, explorar mi cosmos. Explicar el devenir de mi descuidado terreno baldío. Cavar una madriguera temporal en el patio trasero que nunca estrené y quedarme ahí mucho tiempo; desprenderme de los aromas que traen pretéritos idiotas, de viscosas peripecias de casanova intempestivo, de signos con referente mundanal.
Éste es el propósito: la tregua entre el centro y el yo, el diálogo entre sí, divisar qué he pegado ahí y por qué necesariamente eso y no algo más; o por qué eso y no la nada, y si no hay nada, por qué la nada y sí lo que está ahí.
Solo hay derroteros efímeros, intentos fallidos. Coaminos escabrosos, escindidos por el río, aquellos hechos para las almas imprudentes.
Siempre se comienza de la misma forma: opacas y frías nubes cubriendo el molesto efluvio del astro ígneo; leve sospecha de tormenta; generosas y pesadas bocanadas, Inefable sentimiento, Spleen
Ya lo había leídos... juas juas.
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